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Terra
La Coctelera

NACIMIENTO DE KERUANA

Durante una año, mantuve viva la revista digital, a través de este soporte, de LITERATURA. Muchos fueron los cambios, mucho el aprendizaje. La vida, y no soy un buscavidas, ni siquiera la conozco, te dice, de vez en cuando, haz de ir por acá. De modo que fui. Momentos buenos y malos. Pero quién no los tiene. No quiero ni ser ingenuo ni ser pagano, pese a que adoro a más de un dios. Qué terrible¡ Creamos esta página, Soledad Tuebis y yo, después de haber aprendido. Acá queremos creación, de todo tipo. Todos y todas los que estuvisteis en LITERATURA volved. Seguimos. Esto es un orgasmo no interrumpido. Soy quien soy, a veces, un desastre. Pero sigo... Y es necesario vivir, tener la experiencia de saber lo que buscas. Para mi, particularmente, creación y amor. Somos lo que somos, no podemos dar más de si. Dice Harold Bloom, y siempre buscando a los mismos autores que: poseemos el arte por miedo a que la verdad nos destruya. Y tiene razón, tenemos tanto miedo que no nos damos cuenta. Efectivamente, lanzemos la cánica. NO nos acordamos de aquellos tiempos? Felices, sin tanta tecnología. Pues esta es una página que prosigue a LITERATURA, después de haber olvidado lo aprendido. Espero que nos echéís un cable. Si bien es cierto que me he manejado en lo que fueron las revistas impresas y tengo autores y autoras, entre ellos a Charles Bouza y Silvia Klutang, quiero o deseo contar con vosotros y vosotras. No importa la condición. Hagamos, entre todos y todas, una buena página. Y si nos critican, no puedo evitarlo, que les den por, noooooooo, que les gusta. Que les baje la cuenta corriente. Os espero. Empezamos el 25 de enero. O igual alguna cosa.

Gracias..... y colaborad.....

adolfo marchena. Okina

Imagen: Eugene Atget

MENCIONO TU NOMBRE, ME SUEÑA TU SOMBRA

Mirando, miras, ves los arrobales
la constante vital de un sexo entumecido.
Vuelvo a recrear tu sombra perpetua.

Me dijiste:

Entré y salí de ese hotel después de
haberme tomado ocho cervezas.
Me dijiste que la vida es lo que tu quieres.

No me digas más, tu nombre es causa
de que mi nombre sea la causa de mi
misma, de la satisfacción de recolectar
setas venenosas. Y me dirás que no tengo
prisa pero tengo la imperiosa necesidad
de no seguir viendo la estúpida consecuencia
de aquello que desbarra, que somete.

Y digo, me dijiste;

Vale ya, seamos.
Y en eso, supongo, no existe filosofía.

Me quedo con la señora de pelo blanco
con la que comiste cuando dormías
en parques y soñabas, pienso...
conmigo.

Soledad Tuebis. Cabrales (Asturias)

Imagen: Modigliani